La pedagogía y su carácter sistemático.
La pedagogía se basa en un proceso reflexivo y sistemático
de la educación (Isaza, 2011), capaz de incorporar la
dimensión de enseñanza-aprendizaje a paradigmas,
modelos, perspectivas y metodologías que implican
referentes lingüísticos, comunicativos y científicos
para dar cuenta de problemáticas y conocimientos
enmarcados en áreas disciplinares específicas. Así pues,
en la educación superior la pedagogía no está exenta de
“una puesta en práctica de la autonomía, los procesos
de resolución de problemas de manera crítica y reflexiva,
como también promover la interacción social”. (Brito,
2010: 37).
Isaza (2011) adiciona al componente sistémico del
modelo pedagógico, la facultad de enarbolar relaciones
con la política, la filosofía e ideales sociales, como
parte de ese gran relato pedagógico que caracteriza a
la educación moderna y su finalidad en la transmisión
y transformación de estructuras simbólicas en el marco
cultural (posmoderno), por medio de memorias colectivas
que trascienden el plano espacio-temporal a través del
discurso y la práctica como referentes de un acervo de
conocimientos con diversas finalidades coyunturales.
Gran parte de estas dicotomías entre el código elaborado y
el contexto socio-cultural, pueden verse intensificadas en
las diversas maneras de comunicarse, es decir, la variedad
de lenguajes puede incidir en tipos de conocimiento de
orden común y de lógica científica (Isaza, 2011). Aun
cuando investigaciones de cortes sociológico y lingüístico
han dado cuenta de esta problemática, persisten las
desigualdades entre las formas de actuar, conocer y
argumentar lo aprendido en las instituciones educativas y
las experiencias vividas fuera de ellas, por ende se crean
transgresiones culturales entre la vida cotidiana y lo que
acontece en los procesos educativos formales.
Ante esta situación intersubjetiva emergen propuestas
pedagógicas eclécticas o contrarias a desarrollar un
modelo pedagógico específico; por el contrario se
habla desde los supuestos de Isaza (2011) de una
pedagogía generalizada y sistémica, capaz de tender un
puente teórico-práctico entre los códigos marginados
y los caracterizados en las IES como elaborados. Por
consiguiente, es fundamental desde el constructivismo
no radical y la pedagogía en su sentir más reflexivo y
sistemático, la articulación de experiencias, intereses y
trabajo en equipo, teniendo la oportunidad de conocer
y comprender sobre la base de un trabajo entre pares
o profesores para compartir experiencias, problemáticas
e investigaciones que contribuyan a una educación de
calidad.
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