Tendencias pedagógicas asociadas a las TIC en educación superior.
Las TIC ponen en perspectiva toda una serie de cambios
curriculares, pedagógicos, didácticos y evaluativos,
transiciones para afrontar las dinámicas de la educación
en torno a un proyecto formativo sustentado en estas
tecnologías, cuyo valor epistemológico y metódico
subyace en otorgar un papel activo al educando para
generar su propio aprendizaje a través de referentes
constructivistas o conectivistas (Bustos, 2005; Rama,
2013). Adicionalmente a lo expuesto por De Benito y
Salinas (2005), las instituciones de educación superior
deberán asumir estos cambios de manera transitiva,
flexible y sistemáticamente vinculados a las necesidades
formativas de la comunidad educativa en la cual se
articulan las TIC. Por esta razón, se hacen esfuerzos
para ofrecer ambientes de aprendizaje idóneos que
permitan a los estudiantes enfrentarse a la complejidad
y la resolución de problemas a partir de lo aprendido
a lo largo de su formación profesional. No obstante, es
un factor superfluo, si se quiere, en tanto no haya un
proceso reflexivo capaz de orientar la acción del docente
y su papel de empoderamiento en las transformaciones
educativas.
Los ambientes de aprendizaje, no solamente integrados
desde el punto de vista de interfaz o plataforma
educativa, traen consigo toda una serie de investigaciones
relacionadas a cómo involucrar referentes pedagógicos
y didácticos que contribuyan a la metacognición del
educando. En esa medida, según Bustos (2005) estudios
enfocados en discernir entre las ventajas y desventajas
de modelos de aprendizaje individualizados y otros
centrados en el aprendizaje colaborativo, tienden a
la controversia por el margen aplicativo de recursos
tecnológicos en aras de establecer nuevas posibilidades
de comunicación e interacción, contrarrestar la deserción
académica, las dificultades de socializar y la manera de
acceder a los contenidos de una forma inmediata desde
diferentes formatos.
El referente pedagógico permite un nivel crítico y
reflexivo de los anteriores aspectos, lo que da cuenta de
la importancia del componente didáctico para fortalecer
las acciones de aprendizaje centradas en el educando,
prestando mayor atención a la conciencia y sentido de
la práctica educativa en función de la contextualización
del conocimiento.
De lo anterior, es importante resaltar que las IES en
su autonomía y proyecto educativo serán deliberantes
en el referente a puntualizar en su labor formativa, sin
embargo es importante no caer en extremos de contenido
y tecnocentrismo (Cabero, 2006), demeritando lo
pedagógico, al punto de marginarlo y volverlo un
aditamento. En contraste, el referente pedagógico da la
posibilidad de pensar la educación como un fenómeno
social y cultural a ser transformado por medio de la
praxis. En consecuencia, sin un componente pedagógico
sólido las tecnologías se ven sesgadas a lo instrumental,
dejando atrás la posibilidad de ser analizadas como
un discurso capaz de fortalecer las dinámicas de
comunicación e interacción, susceptible de reconocer
el campo educativo como epicentro de cambio, más allá
de una moda o alternativa de lo presencial a lo virtual.
Flexibilidad pedagógica en la era digital.
A lo largo de la interpretación de citas y códigos en
documentos primarios acordes con las perspectivas
pedagógicas con mayor impacto en el uso de las TIC
dentro del campo educativo, resulta frecuente el modelo
constructivista. Sin embargo, hay corrientes como el
conductismo y el cognitivismo que también están presentes
en algunas instancias o fases del aprendizaje basado
en soportes tecnológicos, específicamente hablando
de las TIC. Por ello, dependerá de las IES, facultades y
programas, evidenciar la coherencia pedagógica a través
de momentos, interacciones y estudios inherentes a los
ambientes de aprendizaje presenciales o virtuales, para
dar cuenta de la pertinencia del ejercicio formativo,
cuidando de no coartar prácticas subsecuentes del aula
como espacio de micropoder y dinámicas específicas de
enseñanza-aprendizaje.
Autores como Bustos (2005), Siemens (2010) y Rama
(2013) denominan a esta convergencia pedagógica
el conectivismo, como un modelo que vincula las
tecnologías como bucle de comunicación, aprendizaje y
reorganización de los procesos educativos. Sin embargo,
estas teorías de correlación tienen límites en cuanto a la
comprensión significante de lo aprendido por parte del
educando, es decir, el valor agregado que le da el sujeto
a lo aprendido, poniéndolo en conexiones subjetivas que
le permiten interactuar en una realidad compleja. En esa
medida, en el dispositivo pedagógico y la articulación
de las TIC dentro de las IES, la teoría conductista
se asocia a los niveles organizativos, declaración de
objetivos, aspectos de retroalimentación y tutoriales
para reforzar los contenidos, mientras el cognitivismo
asiste el procesamiento de la información, centrado en la
cognición y la forma como se hace sinapsis dentro de la
memoria de corto, mediano y largo plazo.


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